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Los padres no son amigos, están para educar

24.02.2017 13:32

Javier Urra

Psicólogo y autor de 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes (Guía para padres)’
“Los padres no son amigos, están para educar, y para disfrutar de los hijos, pero tienen que enseñarles que la vida no es un parque temático, y que un día los abuelos pueden enfermar, o alguien se va, o te echan del trabajo… Hay que fortalecer a los niños para que no pidan a la vida más de lo que les puede dar"
 
En su nuevo libro, Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes (Guía para padres) (La Esfera de los Libros, 2017), el psicólogo Javier Urra, que fue el primer Defensor del Menor en España, y en la actualidad preside la Comisión Rectora del programa RecURRA GINSO para padres e hijos en conflicto, y la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP), propone una serie de medidas, que él denomina “vacunas y antídotos”, para prevenir –y solucionar– graves problemas de conducta en los hijos, y de convivencia, tanto en el seno de la familia, como en las relaciones sociales con los iguales. El acoso escolar y el ciberacoso, y las adicciones a drogas o a lasnuevas tecnologías son solo algunos de los aspectos que aborda este ‘manual para padres’ porque, como afirma su autor, “educar es prevenir”, y también enseñar a los menores a desenvolverse en situaciones de riesgo, y a afrontar sus responsabilidades y las consecuencias de sus actos.

Enseñar a los niños a adaptarse, y a prevenir las adicciones

¿Cómo valoras la evolución de la educación que se ha producido en los últimos 30 o 40 años, en los que hemos pasado del autoritarismo a un estilo más permisivo y, en algunos casos, sobreprotector?

Mi época de estudiante –yo tengo 59 años– la recuerdo con mucho cariño, pero había cierto miedo a los profesores, había cierto miedo al padre, y hoy los padres hablan mucho más con los hijos, hay mucha confianza, aunque es verdad que también hay profesores que tienen miedo a los padres de los alumnos. Es una sociedad en la que educan los padres, educa la escuela, educan los medios de comunicación… En general, creo que es una sociedad extraordinaria, y que el mundo va mucho mejor, el nivel de vida es superior, las guerras son escasas comparado con la historia de la humanidad… Lo importante es que los padres sepan que ellos son padres, que no son amigos, y que están para educar, y también para disfrutar de los hijos, pero tienen que enseñarles que la vida no es un parque temático, que esto no existe, y que un día los abuelos pueden enfermar, o alguien se va, o hay un desahucio, o te echan del trabajo… Hay que fortalecer a los niños para que no pidan a la vida más de lo que les puede dar.

Estamos en una sociedad en la que queremos que todo funcione bien, y si por ejemplo coges el AVE y se retrasa diez minutos, te devuelven el dinero. Pero la vida no es eso, y hay que llevar a los niños a ver a la abuela que tiene alzhéimer, y enseñarles que si hoy corre el viento, o no corre el viento, eso no es tan importante, y simplemente hay que adaptarse. Y hay que acostumbrar a los niños a la soledad, porque se nace solo, y se muere uno solo. E inculcarles el valor de la música, el esfuerzo, la lectura comprensiva, hablar bien usando la terminología correcta, tratar de mejorarse cada día, la comunicación no verbal, la sonrisa, la cooperación

La adicción a las nuevas tecnologías es un peligro que acecha a niños y adolescentes, pero en un mundo interconectado parece impensable negarles el acceso a Internet o a Whatssap. ¿Qué recomiendas a los padres para proteger a sus hijos de este problema?

“El ser humano tiende a hacerse adicto: al trabajo, a la vigorexia, al sexo, al juego… Y para los niños y adolescentes es fácil engancharse a las redes sociales y a Internet”

Lo primero, tener sentido común para hacerlo de manera progresiva; segundo, promover otras actividades alternativas, de calle, de teatro, de senderismo…; y tercero, establecer bien los tiempos, porque hay tiempo para jugar, hay tiempo para hablar, tiempo para ducharse…, y evitar que se genereadicción a causa del abuso. El ser humano tiende a hacerse adicto: al trabajo, a la vigorexia, al sexo, al juego… Y para los niños y adolescentes es fácil engancharse a las redes sociales y a Internet. Yo tengo la obligación como padre de saber qué ven mis hijos y con quién se comunican, e igual que voy a entrar en su cuarto, quiera o no quiera, para comprobar que no hay cosas que no sean suyas, o que no encuentro droga, quiero ver qué tipo de páginas frecuenta, y si visita páginas pro anorexia, tendré que llevarle a un especialista. Por cierto, que hay una sentencia muy reciente del Tribunal Supremo que ilustra magníficamente un problema de este tipo, porque se trata de una niña que le dice a su mamá que su hermana está en contacto con un adulto a través de Internet, y la madre se hace pasar por otra persona para localizarle y denunciarle, y en la defensa el abogado alega que, al haber engañado a su cliente haciéndose pasar por otra persona, todas las pruebas están contaminadas; sin embargo, el Tribunal Supremo entiende que la madre no es una persona cualquiera, sino que como madre tiene el derecho y la obligación de salvar a su hija de las intenciones de este depredador y, por lo tanto, ella ha obrado bien, y este señor debe ir a la cárcel.