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MANIFIESTO DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL TRÁFICO ILÍCITO Y ABUSO DE DROGAS

29.06.2018 11:55
 
 
El día 26 de junio tuvo lugar en la sede de la Asociación Provincial contra las Toxicomanías de Ciudad Real la firma del manifiesto para conmemorar el día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas en la que han participado las entidades que venimos trabajando con el colectivo de drogodependientes. Este año queremos hacer visible un problema con el que nos venimos encontrando en nuestro día a día como es el de “la invisibilidad de las mujeres con adicciones”. En la firma del manifiesto han esto presentes: APCT, UNIÓN SAFA, “Siloé” Cáritas, Asociación Épsilon y Fundación Diagrama. 
 
MANIFIESTO DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL TRÁFICO ILÍCITO Y ABUSO DE DROGAS 
26 JUNIO 2018 
 
La invisibilidad de las mujeres con adicciones  
 
Mediante la resolución 42/112, el 7 de diciembre de 1987, la Asamblea General de Naciones Unidas decidió conmemorar el "Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas" cada 26 de junio para reforzar la acción y la cooperación con el fin de alcanzar una sociedad libre del consumo de drogas.  
En el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, las Entidades que venimos trabajando en Ciudad Real: Asociación Provincial contra las Toxicomanías (APCT), Centro de Encuentro y Acogida de “Siloé” Caritas, Asociación Épsilon, Fundación Diagrama y UNIÓN SAFA, queremos reivindicar la situación de las mujeres con problemas de adicciones en nuestra Región. Desde nuestras entidades, denunciamos la invisibilidad y la doble discriminación a la que se ven sometidas las mujeres por el hecho de consumir drogas y por ser mujer.  Las mujeres se encuentran con dificultades para acceder a los tratamientos de drogodependencias actuales ya que los recursos y los programas están pensados para los hombres. Por otro lado, los problemas que presentan las mujeres con problemas de adicción suelen tener una mayor gravedad, ya que son más vulnerables biológicamente a sus efectos, tienen mayores dificultades para iniciar el tratamiento y suelen presentar una evolución menos positiva o favorable que los hombres. La mujer soporta una mayor presión social y rechazo cuando se enfrenta a problemas de adicción.  Coincidiendo con este 26 de junio, queremos que la sociedad sepa que el 80% de las mujeres con problemas de adicciones ha sufrido o sufre algún tipo de violencia de género. Y esto sin olvidarnos de que su adicción actúa como una limitación para el acceso a los recursos de acogida de la red de violencia de género, lo que pone en clara evidencia la urgente necesidad de coordinación entre la red de atención a las adicciones y la red de violencia de género. La situación se agrava en los centros penitenciarios, donde las mujeres representan el 8% de la población reclusa. Y entre ellas, las mujeres con problemas de adicción suman un tercer factor de discriminación debido a su condición de privación de libertad en unos centros que tampoco están adaptados a sus necesidades. Advertimos también que en los contextos de ocio se continúa penalizando el consumo de drogas por parte de la mujer a causa del prejuicio social y del estigma, considerándose este consumo como un atenuante para los hombres y un agravante para las mujeres en los episodios de violencia sexual. 
   
Nuestras Entidades piden un rediseño de los recursos y programas actuales para que se adapten a las necesidades de las mujeres. Es necesario recursos que atiendan a mujeres donde se lleve a cabo un estilo terapéutico diferente que dé cabida a actividades especificas enfocadas a la reestructuración afectiva, a la expresión adecuada de emociones y propicie la adquisición de una autonomía personal y donde se pueda trabajar toda la problemática que sufren de manera conjunta, pero teniendo en cuenta sus especialidades. Es necesario incorporar la perspectiva de género en el tratamiento que permita exteriorizar y comprender mejor los diferentes patrones y problemas asociados al consumo y adaptar los programas para mejorar su eficacia ya que debemos ser conscientes de que existe un perfil distinto de consumo, por el estigma, discriminación y la visión negativa de la mujer consumidora en la sociedad, por la dificultad que supone expresar temas íntimos en un grupo de varones, por el peso de la maternidad y de los vínculos en la familia y/o por la susceptibilidad de haber recibido o estar recibiendo violencia, entre muchas otras consideraciones. Sabemos pues que este perfil distinto produce en numerosas ocasiones una dificultad para sentirse reflejada o entendida en un grupo de mayoría de varones y conduce al silencio o la desaparición de las mujeres implicadas en este tipo de tratamiento. 
Demandamos más profesionales con formación en perspectiva de género para que, desde un primer momento, las mujeres con problemas de adicciones reciban un trato adecuado y respetuoso desde un clima de confianza y en un espacio seguro y que la Administración, conocedora de esta problemática, se implique y financie programas específicos para mujeres en nuestra Región.