Las mujeres con adicciones tardan de media 10 años más que los hombres en pedir ayuda

21.04.2026

Las conclusiones del Congreso anual de UNAD refuerzan la importancia de la coordinación y la perspectiva de género en adicciones

 El Congreso anual de UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, que se ha celebrado en Murcia bajo el titulo 'Intervenir para la igualdad: Género, Violencia y Adicciones con enfoque interseccional', ha puesto de relieve la necesidad de reforzar la coordinación entre agentes y de incorporar de manera transversal la perspectiva de género en la intervención en adicciones, en un contexto marcado por el aumento de las desigualdades estructurales y su impacto en la exclusión social.

Durante las distintas mesas de trabajo, se ha evidenciado que la exclusión social no puede entenderse únicamente como falta de recursos económicos, sino como un fenómeno complejo y multidimensional, resultado de la acumulación de dificultades. Factores como el acceso al empleo y a la vivienda se consolidan como ejes clave de desigualdad, afectando especialmente a mujeres, personas migrantes y jóvenes.

Asimismo, se ha alertado del debilitamiento de las redes comunitarias (familia, vecindad y apoyo social) en un contexto de creciente individualismo, lo que agrava las situaciones de vulnerabilidad. Ante este escenario, se ha planteado la necesidad de avanzar hacia un cambio de modelo que priorice el "biencuidar", poniendo en el centro los cuidados y las relaciones.

URGENCIA POR INCORPORAR LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

Uno de los principales consensos del Congreso ha sido la urgencia de incorporar la perspectiva de género en el ámbito de las adicciones. Las intervenciones han señalado que, históricamente, la experiencia masculina se ha tomado como referencia, lo que ha contribuido a invisibilizar las realidades específicas de las mujeres y otras identidades de género e incluso a adaptar los recursos a ellos, y no a ellas.

Aunque los hombres presentan mayores tasas de consumo, no quiere decir que las mujeres no consuman, el problema es que las mujeres enfrentan un mayor estigma social, mayores barreras de acceso a los recursos y llegan a los servicios en peores condiciones. Además, se ha destacado la necesidad de tener en cuenta la interseccionalidad para comprender cómo se cruzan los distintos ejes de desigualdad en las trayectorias de las personas.

En este sentido, se ha subrayado que los consumos de las mujeres tienden a estar más invisibilizados y penalizados, mientras que los de los hombres suelen normalizarse. Esto también se reproduce en contextos de violencia, donde el consumo puede ser interpretado como atenuante en los agresores y como agravante en las víctimas.

TRABAJAR CON HOMBRES DESDE PERSPECTIVA DE GÉNERO

El Congreso también ha abordado la importancia de trabajar con hombres desde una perspectiva de género, cuestionando los modelos tradicionales de masculinidad y promoviendo una gestión emocional más saludable. Este enfoque contribuye a la prevención de la violencia, la mejora del bienestar emocional y la construcción de relaciones más igualitarias.

Otro de los aspectos clave de estas jornadas ha sido la relación entre adicciones y violencia de género, señalada como bidireccional: el consumo de sustancias aumenta el riesgo de sufrir violencia, y la violencia incrementa la probabilidad de consumo. En este ámbito, se ha destacado la especial vulnerabilidad de las mujeres con adicciones, que enfrentan una doble penalización social y una mayor victimización, incluida la violencia institucional.

Ante esta realidad, se ha incidido en la importancia de mejorar la recogida de datos con perspectiva de género, así como en la necesidad de reforzar la sensibilización de los sistemas de protección y del ámbito judicial.

Como ejemplo de avance en esta línea, se han presentado iniciativas basadas en el trabajo en red, como las Comunidades GPS (Generadoras de Saberes, Participativas y Sociales), un proyecto pionero impulsado por UNAD que promueve la coordinación entre profesionales, entidades e instituciones para ofrecer una atención integral y adaptada a las necesidades de las mujeres con adicciones que sufren violencia de género.

El Congreso de UNAD concluye así reforzando la necesidad de impulsar respuestas integrales, coordinadas y con enfoque de género, que permitan abordar las adicciones desde una perspectiva más justa, inclusiva y centrada en las personas.

Fuente: unad.org

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